| Presentación
"CHE COMANDANTE"
(Desde la entrada de la Columna Invasora Nº 8 "Ciro Redondo"
a territorio de la provincia Las Villas hasta la victoria en la
Batalla de Santa Clara - 16 de octubre de 1958 a 1º de enero
de 1959)
Posiblemente una de las fotos más conocidas del Che –luego
de la famosa foto de Korda, con el jacket oscuro y la boina con
la estrella- sea aquella que muestra al Comandante (barba crecida,
boina negra, expresión cansada y brazo en cabestrillo) en
los días de la Batalla de Santa Clara. Esta imagen es la
que preside la Plaza Ernesto Guevara y el Memorial que guarda sus
restos mortales (junto a sus compañeros de la guerrilla boliviana)
en la capital de la provincia situada al centro de la Isla. Y esta
imagen será el icono de la segunda etapa de nuestra ruta
por las huellas del Che en Cuba, la etapa dedicada al CHE
COMANDANTE.
Continuaremos la senda que llevó a la victoria. Largo ha
sido el camino, pero aquel puñado de hombres que desembarcó
el 2 de diciembre de 1956, es ya un aguerrido Ejército Rebelde.
Atrás quedan los días inciertos en que, aún
los más optimistas, dudaban de la posibilidad del éxito…
Cumpliendo una orden del Comandante en Jefe Fidel Castro, las Columnas
Nº 8 “Ciro Redondo” (bajo el mando del Comandante
Ernesto Guevara) y Nº 2 “Antonio Maceo” (a las
órdenes del también Comandante Camilo Cienfuegos)
se alistan para iniciar la ingente campaña de llevar la antorcha
libertadora hacia el occidente de la Isla. 
Relata el Che “…iniciamos la marcha el 31 de agosto,
sin camiones ni caballos, esperando encontrarlos luego de cruzar
la carretera de Manzanillo a Bayamo. Efectivamente, cruzándola
encontramos los camiones, pero también –el día
primero de septiembre– un feroz ciclón que inutilizó
todas las vías de comunicación, salvo la carretera
central, única pavimentada en esta región de Cuba,
obligándonos a desechar el transporte de vehículos.
Había que utilizar, desde ese momento, el caballo, o ir a
pie. Andábamos cargados con bastante parque, una bazooka
con cuarenta proyectiles y todo lo necesario para una larga jornada
y el establecimiento rápido de un campamento.”

“Caminábamos por difíciles terrenos anegados,
sufriendo el ataque de plagas de mosquitos que hacían insoportables
las horas de descanso; comiendo poco y mal, bebiendo agua de ríos
pantanosos o simplemente de pantanos. Nuestras jornadas empezaron
a dilatarse y a hacerse verdaderamente horribles. Ya a la semana
de haber salido del campamento, cruzando el río Jobabo, que
limita las provincias de Camagüey y Oriente, las fuerzas estaban
bastante debilitadas.”
El recorrido, que había sido calculado para realizarlo a
lo sumo en una semana (contando con el transporte motorizado), distaba
bastante de ser una marcha triunfal. La tropa se encontraba cada
vez más agotada y, para colmo de males, son sorprendidos
en la provincia de Camagüey. “…La noche del
9 de septiembre, entrando en el lugar conocido por La Federal, nuestra
vanguardia cayó en una emboscada enemiga, muriendo dos valiosos
compañeros, pero el resultado más lamentable fue ser
localizados por las fuerzas enemigas, que de allí en adelante
no nos dieron tregua…” 
A partir de este momento se suceden los encuentros con el enemigo.
Cercos, emboscadas, combates como el de Cuatro Compañeros
(el 14 de septiembre de 1958), continúan en el empeño
de impedir el acceso de la Columna guerrillera a la Sierra del Escambray,
destino inmediato del avance invasor.
Pero el 16 de octubre de 1958 se culmina el objetivo parcial: la
Columna 8 establece campamento en el corazón del Escambray
espirituano (para
conocer más – “Cartas a Fidel Castro sobre
la Invasión”, en “Pasajes de la Guerra Revolucionaria”
de Ernesto Che Guevara).
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